L'incert alberg
2016, 312 pp
Un año del incierto albergue que es la vida, es el camino que pisotea el autor del libro que el lector tiene en sus manos. Van pasando los días a medida que avanza el calendario y va desgranando salpicaduras de la existencia y del paso del tiempo des de un aislamiento intencionadamente e inapelablemente universal. Un aislamiento definido por su paisaje vital, por sus lecturas y por su música, que nos sumerge en un mundo personal único, pero que con tempos parecidos o absolutamente divergentes- eso no importa- podría ser el de cualquier lector. La voz del narrador hace eses por las vivencias y los pensamientos que llevan al caminante por las sendas que marca el paisaje y la cultura observada des de su atalaya particular. Y según van cayendo las hojas de los días que fluyen, como hacen los autores que han dedicado buena parte de su obra a los escritos personales, se desnuda i nos deja entrever un ejercicio literario que nunca deja de ser autobiográfico. La vida familiar, la música en todas sus variantes, la literatura, los paisajes empapados de experiencias adquiridas a los lugares por donde ha viajado – por Delta, por el País o alrededor del mundo-, las reflexiones sobre la música, el arte, las novelas o los poemarios leídos, o sobre la política, o sobre su manera de ver y comprender el mundo, conforman un relato que nos conduce, también, a través de confesiones «agustinianas», por el sentimiento de pertenencia a una comunidad imaginada a través de la vida y de la cultura.